viernes, 6 de agosto de 2010

Novena de la Asunción de la Santísima Virgen María - 15 de agosto




El dogma de la Asunción: “Pronunciamos, declaramos y definimos ser Dogma definitivamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrestre fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial” (Papa Pio XII, 1 Noviembre 1950)

Día primero:

Oh, María sin pecado concebida!
la más Preciosa Niña,  Reina de las Maravillas.  
Regálame en este día,
hacerme pequeñito,
y siempre ser tu verdadero hijo,
para llegar algún día al Dios de la Vida.
Amén. 

(Rezar un
Padrenuestro,  Ave María y Gloria cada día)

Día segundo:

María, princesa desde niña,
sobre la tierra sería ya nuestra guía
y en Tí resplandecería
el cumplimiento de las profecías.
Oh! mi dulce compañía,
guía a este siervo pequeñito,
que nada sería si en él no estaría
la Luz Divina.  
Amén.  
 


Día tercero: 

Vaso purísimo!, Estrella mía!
que hilabas en tu Seno, como Virgen Inmaculada,
al Dios que amabas,
que por Él suspirabas
y que brillaba, en una Niña Casta
que se esposaba como Inmaculada.
Haz que la pureza en mí resplandezca
y que inunde toda la tierra que parece desierta.
Amén.  



Día cuarto: 
Oh, María! del mismo Dios alegría.
Oh, María! a la que el ángel saludaría
y le confiaría la más hermosa noticia,
que en Tí viviría el Dios de la Vida,
el Mesías esperado,
ya anunciado y por los corazones anhelado.
Oh, Lirio Perfumado! por el Señor siempre Santo!
haced que digamos siempre "Sí" y vivamos para Tí,
pues el Buen Dios a Tí nos dió
y desde la Encarnación te señaló
como Corredentora para nos.  
Amén.  



Día quinto:  
Madre mía, bella María!
que en tus brazos acunarías,
al Sol que iluminaría nuestras pobres vidas.
Oh, María! cuyos ojos mirarían
con dulzura infinita al Niño que padecería
y nos redimiría en la Cruz un día.  
Haz que seamos mansos y humildes de corazón
como lo fue siempre Nuestro Señor.
Amén. 



Día sexto: 
Oh, Madre de Redención!
cáliz de amor!
llévanos al Salvador,
misterio de alegría en el corazón
y en el que palpita la alabanza al Padre Creador.
Haz que la esperanza inunde nuestra alma,
pues es nuestro Dios, escudo de Salvación,
quien es nuestra protección
ya que con Su Sangre nos cubrió
y nos enseñó lo que es el verdadero amor.
Amén.  
   
 


Día séptimo:  
Oh, María!, Señora mía!
enséñame en este día,
lo que la caridad sería,
para llegar algún día
a la Tierra Prometida!.
Oh, María!, Rosa Castísima!
muéstrame el camino de la verdad
para que llegue a la santidad
Amén.  
 
    


Día octavo: 
Oh, María!, Auxiliadora mia!
haced que el Espíritu Santo,
sea derramado
en esta pobre vasija de barro
y que sea por Él llenada
para purificarla y habitarla,
labrándola a tu semejanza.
Amén.

Día noveno: Oh, Amadísima! oh, Madre mía!
oh, Virgen María! 
a la que los ángeles subirían al Cielo con singular alegría.
Oh María, pináculo de amor!.
Oh, María! reina hoy en cada corazón, dándonos tu Inmaculado Corazón,
como Reina del Cielo y la tierra que sos!.
Oh, María, postrado ante Vos, sólo tuyo soy, como esclavo de amor.
Amén.

martes, 3 de agosto de 2010

Vacaciones a lo cristiano

En España estamos en pleno verano, el mes de agosto es cogido por muchos como el mes de vacaciones. Yo, sin embargo, para poder distribuirnos el tiempo de descanso con los otros sacerdotes de la parroquia cogí los días de descanso durante el mes de julio. Este mes de agosto vuelvo de nuevo a estar al frente de la parroquia, aunque quedemos pocos en el barrio.

Me gustaría hacer una lectura del Evangelio de hoy a la luz del tiempo de verano y las vacaciones que muchos se cogen en este tiempo. La pregunta que planteo es: ¿Cómo sacar buen provecho, como cristiano, de un tiempo de descanso? ¿Cómo vivir las vacaciones y el descanso como cristianos?  

Estos días de descanso, hacia la reflexión de cómo sacarle mejor provecho al descanso para que de sus frutos en mi. Lo primero que se nos ocurre es lo mismo que hoy se dice en el Evangelio: “túmbate, come bebe y date buena vida” (Lc 12, 13-21). Es verdad que el tiempo de descanso es necesario, desconectar mentalmente de las obligaciones profesionales, de las preocupaciones del oficio; cambiar de aires, visitar otra ciudad. También es necesario el descanso físico, dormir bien, hacer algo de deporte, pasear o simplemente aprovechar a sentarse en la sombra con un buen par de libros… todo esto uno lo puede llamar el darse “buena vida”.

Pero yo quiero plantear una dimensión más profunda del descanso… el verdadero descanso se da no sólo en lo físico o mental, sino en el corazón, en la dimensión espiritual. Y si para lo primero se pide que uno cese toda actividad para el descanso, sin embargo para el descanso del espíritu uno necesita ponerse en acción.

Benedicto XVI decía en estas fechas, que precisamente las vacaciones pueden ser un tiempo maravilloso para activar la vida espiritual de una forma más consciente, puesto que durante el año nos encontramos mucho más atareados.  Las vacaciones no son para desconectar de Dios… como si le digésemos: “me voy de vacaciones y nos vemos en septiembre…” Las vacaciones son un tiempo favorable el desacelere.

Para alcanzar un verdadero descanso, en toda su profundidad, es necesario el descanso físico y mental, pero sin embargo es necesario el “ejercicio” en la vida del espíritu… se hace necesario el ejercicio de la oración, de la lectura, de la reflexión, de participar de los sacramentos… incluso la eucaristía diaria.

domingo, 9 de mayo de 2010


Estoy este tiempo finalizando la tesis y de examenes... Siento no poder escribir más a menudo. Si os pido oraciones para poder tener lucidez e ilusión para seguir con la investigación... Estoy ya acabando. Lo que no abandono es mi reflexión del evangelio semanal en Vitaminas de fe.

Un abrazo!!

viernes, 19 de marzo de 2010

lunes, 15 de marzo de 2010

Visita pastoral a nuestra parroquia del Obispo D. Fidel

Estimados Catequistas, niños y padres:

Esperamos que os encontréis muy bien.

Lo primero felicitaros por el día tan bonito que pasamos juntos el domingo 7 de marzo en la celebración penitencial de la primera confesión de vuestros hijos y, también decir, la de muchos de vosotros que aprovechasteis la ocasión para renovar vuestro corazón.

Yo, personalmente, disfruté de vuestra presencia y de ver la receptividad tan grande que encuentro en todos para redescubrir la fe.

IMPORTANTE:

El próximo domingo día 21 nuestro Obispo auxiliar Mons. Fidel Herraez Vegas visitará nuestra Parroquia en su “Visita Pastoral”.

Avisaros que aunque es el puente de San José, si que habrá catequesis, y en concreto nuestro párroco Don Luis Lezama está pidiendo hacer un pequeño esfuerzo de estar presentes catequistas, niños y también padres.

El Señor Obispo llegará a las 11,30am y lo primero que quiere hacer es encontrase con los grupos de catequesis. Por un lado, conocer a los catequistas y agradecer su labor; charlar con los niños y finalmente saludar a los padres.

Nos podemos encontrar todos como siempre a las 11am, los niños con los catequistas y yo con los padres en el salón de actos del Centro Cultural.

La Visita Pastoral de nuestro Obispo a nuestra Parroquia y querer visitar el trabajo de las catequesis es un gesto muy importante de cara a apoyar vuestra labor como formadores en la fe, tanto catequistas y como padres.

Finalmente, os invitamos a todas las familias a asistir a la Misa de las 12:30 de la mañana que concluirá con un aperitivo a la 1,45pm.

Los niños de catequesis y los catequistas debemos colocarnos juntos en la Iglesia en los primeros bancos de un lado, pues en el otro se sentarán los scouts. Para ello los catequistas deberán encargarse de acompañar a los niños hasta los bancos delanteros y sentarse con ellos.

Sólo deciros que la Visita Pastoral de nuestro Obispo es muy importante para el futuro de nuestra Parroquia, la actividad pastoral para niños y jóvenes por lo que os pedimos, que asistáis todas la familias a esta misa concelebrada por el Obispo.

Contamos con vuestra participación que va en beneficio de los chavales y vuestras familias.


D. Luis José Tamayo

Vicario Parroquial, Santa Mª la Blanca

viernes, 12 de febrero de 2010

Se acerca la Cuaresma


EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

1. Imposible vivir sin perdón. La experiencia de vivir no perdonado es una experiencia dura que envuelve a la persona y la margina hasta arrinconarla. Quien no se siente perdonado vive marginado, como en una especie de huida hacia ninguna parte.

La vida es camino. Y es camino no sólo hacia un sitio, sino, sobre todo, hacia una persona, hacia un corazón. No vamos a sitios. Vamos hacia alguien. Es importante entender esto para abrirnos al perdón. El niño pequeño que ve los brazos abiertos de su padre o de su madre camina hacia esos brazos. Aprendemos a caminar atraídos por unos brazos que nos acogen, nos levantan, nos marcan camino y etapas. Esos primeros momentos cuando el niño aprende a andar es como una parábola de la vida humana. Todos caminamos en la vida hacia unos brazos que nos abracen. De lo contrario, la vida se convierte en un ir y venir hacia nadie, y por eso mismo, hacia el vacío.

2. “No he venido a llamar a los justos sino a los pecadores” (Mt 9,13) Los que creemos en Jesús nos encontramos con una gran palabra de confianza. Jesús viene a llamar a los pecadores. Jesús se pone como meta el abrazo y la acogida de los pecadores. Es posible recibir el perdón en la comunidad cristiana. Tenemos alguien a quien ir y a quien pedir perdón con la confianza de que nunca defrauda.

3. En general, los cristianos no entienden el sacramento de la penitencia. Existe, además, miedo y desconocimiento a descender a la profundidad del la persona. Son muchos los que desconocen su corazón. Celebrar la penitencia es alegría y es paz cuando uno entra en el laberinto del misterio personal donde nos jugamos nuestras opciones, esperanzas, cambios, dificultades, incoherencias.

4. Juan Pablo II ha enunciado cinco impedimentos que obstaculizan la comprensión del sacramento:

• Letargo de la conciencia. Hay una ignorancia religiosa supina. Basta preguntar qué libros religiosos compra la gente. El sentido de lo divino se esfuma en magia (cartas, adivinos, new age, lo esotérico, etc.). El Dios personal no es comprensible. De Dios nos cuesta hablar, preferimos no sacar el tema. Vivir como si no existiera. Además, si tratas esos temas eres “pasado de moda”. El núcleo sagrado del hombre, la conciencia, está olvidada.

• Pérdida del sentido del pecado. El pecado es una realidad más grande que nosotros mismos. Vivimos situaciones de pecado organizadas: injusticias. Hay excluye a Dios de la vida profesional. Hay una manera de envolver al pecado que hace que no parezca pecado. Son los pecados sociales que atentan contra los más pobres. Hay pecados y situaciones de atentado contra los hermanos que claman al cielo, pero están ahí y o no se atacan o no se conocen. Esto hace perder el sentido de pecado: “las cosas son así” y no hay profetas en contra de esas cosas que son así... Es preciso buscar la raíz de por qué las cosas funcionan así... para sacudir al pérdida de sentido del pecado.

• Pérdida del sentido de arrepentimiento. Reconocer el error personal no está de moda. Siempre la culpa la tienen otros. Por eso es difícil pedir perdón. La escena del traspaso de responsabilidades que vemos descrito en el relato de la caída del Génesis 3 es una gran realidad hoy que se extiende por todas partes. Y si no hay arrepentimiento no tiene sentido el sacramento de la penitencia. Arrepentirse es desear un cambio personal. Arrepentirse no es pensar: es sentir y hacer, es cambiar.

• Falsa comprensión del sentido del perdón: como si éste fuera recibido directamente de Dios sin necesidad del sacramento. “¡Yo me las apaño –me las entiendo a solas con Dios!”. “Yo hablo a Dios y le pedio perdón y ya está”. Es cierto que Dios escucha la súplica y la oración que brota del corazón y que perdona y acoge. Pero es cierto que la Iglesia fundada por Jesús siempre entendió y realizó como camino de perdón el sacramento de la penitencia. Jesús dejo a su Iglesia un instrumento de salvación, de reconciliación y de perdón. NO es algo que la Iglesia se inventó, sino que le dejó el Señor. Nadie tiene derecho a prescindir de este camino sacramental regalado por Dios.

• Celebración rutinaria del sacramento tanto por parte del presidente de la celebración como del penitente. Hay que reconocer que la celebración práctica de este sacramento ha llevado a abusos y al desuso. Un sacramento realizado como simple desahogo, como simple decir, sin sentir, como rutina... Un sacramento en el que el sacerdote es poco celebrante... hay una renovación que no siempre ha sido asimilada; por otra parte hay que reconocer que hay muchos sacerdotes que son los que más acogida paterna dan.

5. Reflexión pastoral

La llamada de Jesús a la conversión, la llamada de los profetas a la conversión y a la penitencia no mira a las obras exteriores, sino a la conversión del corazón, a la penitencia interior. Sin penitencia interior todo es estéril y engañoso.

Penitencia interior es una reorientación de la vida, un retorno, una conversión a Dios con todo nuestro corazón, un ruptura o dejar atrás con el pecado. La ruptura va acompañada del sentimiento de arrepentimiento.

La conversión es, en primer lugar, obra de Dios que hace volver a él nuestro corazón. Es Dios el que nos da un corazón nuevo y arrepentido. Ayuda a reconocer que la conversión es obra de Dios el que los responsables de la celebración del perdón en la comunidad se “parezcan” y “obren” como Dios: acogida, comprensión, ayuda, palabras de aliento... La gente, sobre todo los jóvenes y adultos, ya saben lo que está bien y lo que está mal. Necesitan palabras de apoyo y de animación para caminar.